
En su frenético afán de pura perfección, algo sonó y la hizo detenerse por un segundo.
El aire se congela y las partículas de polvo que abrazaban el aire se volvieron de cristal roto.
Con su trapo en la mano se pregunto que ha sido de ella misma.
Se busco, horas en un minuto, años en un suspiro y comenzó a desplegar lágrimas añejas.
Miró sus manos y las vio ajadas, de esa sequia de las cosas diarias y vanas. No había un espejo cerca, de haberlo estallaría.
En su momento de implosión se pregunto, para que respiraba, por quien se agitaba y que cosas de sus sueños habían permanecido vivas. Y vio la nada con una certeza moribunda.
Pudo con esos 12 pasos, llego a la silla y se desplomó.Una sucesión de esferas de luz le festejaron el cabello.
Caricias? que era eso? De eso ya ni me acuerdo, había algo más con sentido en su pecho?
Nada. No quiso nada.
Apoyó la frente en su brazo, velo su sueño, y murió.
Nadie sobrevive al encuentro con los sueños muertos
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